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Cachelos

En las cocinas de Galicia, se encuentra un plato que acompaña casi cualquier comida, desde mariscos hasta carnes. Estos bocados dorados, crujientes por fuera y tiernos por dentro, son el complemento perfecto. Los cachelos, patatas cocidas y luego fritas hasta lograr una textura inigualable, aportan una dimensión única a la experiencia gastronómica gallega. Su sencillez en la preparación y su capacidad para realzar el sabor de otros platos los convierten en un clásico imprescindible de la región, un acompañamiento que se saborea tanto como el plato principal.

Cachelos: Ingredientes y modo de preparación

Ingredientes:

  • Patatas de piel gruesa (preferiblemente variedades como la Kennebec o la Agria)
  • Agua
  • Sal

Modo de preparación:

  1. Lava bien las patatas bajo agua fría para quitarles cualquier suciedad de la piel.
  2. Pelar las patatas, si lo deseas, aunque tradicionalmente se dejan con la piel.
  3. Corta las patatas en trozos grandes y uniformes, generalmente en forma de dados o cubos.
  4. En una olla grande, agrega las patatas y suficiente agua fría para cubrirlas por completo.
  5. Agrega una pizca generosa de sal al agua.
  6. Lleva la olla a ebullición y cocina las patatas a fuego medio hasta que estén tiernas pero no desmoronándose, lo que generalmente toma alrededor de 15-20 minutos desde que el agua comienza a hervir.
  7. Una vez cocidas, escurre las patatas en un colador para eliminar el exceso de agua.
  8. En una sartén grande, calienta suficiente aceite (generalmente aceite de oliva) a fuego medio-alto.
  9. Fría las patatas escurridas en el aceite caliente hasta que estén doradas y crujientes por fuera.
  10. Retira las patatas fritas del aceite con una espumadera y colócalas sobre papel absorbente para eliminar el exceso de grasa.
  11. Sirve los cachelos calientes como acompañamiento de tus platos gallegos favoritos.

Como mejorar esta receta de Cachelos

Los cachelos, una delicia culinaria de Galicia, podrían elevarse a nuevas alturas de sabor y textura mediante una variante moderna. Explorar diferentes cortes y técnicas de cocción, como el asado o la incorporación de hierbas frescas, podría transformar este clásico acompañamiento en una experiencia aún más gratificante para el paladar. La clave reside en encontrar un equilibrio entre la tradición y la innovación, ofreciendo a los comensales una versión actualizada que conserve el encanto atemporal de los cachelos.

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